jueves, 28 de noviembre de 2013

PENSANDO EN OTRAS COSAS


Cuando era pequeño me imaginaba personajes, ahora me imagino cuerpos.
Cuando era pequeño jugaba con muñecos de acción y me ponía en diferentes situaciones; ahora juego con mis muñecas y me pongo en diversas posturas.

miércoles, 28 de agosto de 2013

LáGRIMAS DE UN HOMBRE


Ya hay otra vez lágrimas en mis sábanas. Por qué las pondré siempre aquí?
Cuando voy a dormir las veo antes de apagar la lámpara de mi mesita de noche, y lágrimas llaman lágrimas. Es curioso, porque la lámpara es igual en ambos sitios. Igual es la misma que me sigue, sabe que necesito luz en mi mesita vaya donde vaya y no me puede dejar solo. Ay, mi madre!
Y es curioso como esas gotitas no se aprecian desde lejos, pero si me acerco, gracias a la lámpara veo sus rostros. Éstas no me siguen, se quedan aquí donde las necesito para hacerme compañía.
Allí, se quedan dentro, se asoman a echar un vistazo y cuando ven a alguien mis ojos se las tragan, no las necesitamos: Ellos tienen que estar orgullosos, yo estoy orgulloso.

Lloraba desconsolado, y con la pena de un niño que acaba de descubrir la verdad sobre Santa Claus, afirmó:
Ya soy un hombre. 

lunes, 24 de junio de 2013

Gente y soledad

¡¿Cuánta gente ha pasado por mi vida?!
¡¿Cuánta me queda aún por conocer?!
Pero el miedo a estar solo, acecha tras cada día.

jueves, 8 de diciembre de 2011

PASILLOS VACÍOS


Los pasillos vacios llenarán mis ojos
y el silencio será mi idioma,
no habrá lugar en mi cama
ni sitio para sueños rotos.

jueves, 22 de septiembre de 2011

EL CUADERNO



Se sienta como todas las noches a escribir. Hace el amago de encender la lamparita de su escritorio, siempre decide no hacerlo porque no necesita luz.

Abre su pulcro cuaderno, todas las hojas están en blanco, pero no todas están vacías. Pasa las páginas hasta llegar a la adecuada, ésa está vacía.

Coge su pluma sin tinta y empieza a escribir, pero no es en el papel donde se graban las palabras, sino en su memoria, se perforan con un suave cincel. Todo está en su cabeza. La pluma no rasga la hoja de su cuaderno sino el reverso de su frente. Ahí se amontonan las frases llenas de múltiples significados, escritas con un largo suspiro. En realidad lo que memoriza, lo que componen sus pensamientos no son letras, sino cada uno de los movimientos que hace con su mano para construirlas.

Ha terminado. Ha escrito, dicho, pensado, dibujado todo lo que tenía que escribir, decir y pensar y mover. Cierra la tapa del cuaderno, es como un soplido que seca la tinta en su mente, una mano que aparta los restos de grafito para que perdure legible.

Y parece que todo se haya esfumado, que las ideas hayan desaparecido. Aunque él lo olvide todo inmediatamente, el cuaderno siempre le dirá lo que quiere saber con sus palabras sin tinta, sus hojas en blanco, un silencio tan lleno. Para recordar, primero hay que olvidar.

sábado, 27 de agosto de 2011

BORRACHO DE AGUA

Miro con ojos llenos una pantalla vacía,
veo más allá
de lo que tengo a dos palmos de mi rostro
sin reconocer la punta de mi nariz siquiera.

Uno siente como quiere sentir,
¿quiero ser feliz?
Tal vez quiera ser desgraciado,
puesto que mi nariz ni siquiera es una punta,
es un punto. Me señala algo a lo lejos,
pero no distingo lo que me señala,
¿será la felicidad?
Es una botella de agua, que agarro con despecho
por el cuello, mientras con la otra cojo mi pescuezo.
Me acerco la boca a mi boca,
compartimos ese primer vacío
hasta que la lengua alcanza el agua
y su agua alcanza mis penas.

Me siento...
Borracho de agua
y a la mañana siguiente
tendré resaca de aire.

Bebo un trago transparente,
¿cómo puede ser que me queme
como me quema?
Tal vez quiera ser quemado.

Intento enfocar la mirada
entre jadeos absurdos,
veo locura tras la pantalla
desde detrás de mi nuca, cogotudo.

Me balanceo,
digamos que niego al techo con todo el cuerpo.

Y aquí hay otra señal,
estímulo, incitación,
invitación, indicación,
pinchazo, punto, punto. Clic.
Que mi cuerpo reconoce
y se empieza a retorcer,
mientras bebo un trago de agua
y lo derramo por el suelo,
mientras intento coger aire
y lo derramo en mis pulmones

Y duele, ¡duele!
Auuu, ¡te he dicho que duele!
Y no paras y no cesa
y no te detienes... mi princesa.
¿Por qué? Why, warum, nande?